El Tanatorio de Ontinyent se configura mediante una composición de volúmenes blancos y líneas horizontales que transmiten serenidad, orden y sobriedad. La fachada cerámica, los huecos verticales y los recorridos exteriores adaptados construyen una imagen clara y contenida, integrada en el entorno.
En el interior, la luz natural atraviesa patios y grandes ventanales, acompañando las zonas de espera y circulación. La madera, los tonos neutros y el mobiliario oscuro generan una atmósfera cálida y silenciosa, mientras que los paneles móviles permiten adaptar las salas a diferentes necesidades con discreción y flexibilidad.